domingo, 26 de julio de 2009

57 años

EL SIMULACRO
En uno de los días de julio de 1952, el enlutado apareció en aquel pueblo del Chaco. Era alto, flaco, aindiado, con una cara inexpresiva de opa o de máscara; la gente lo trataba con deferencia, no por él sino por el que representaba o ya era. Eligió un rancho cerca del río; con la ayuda de unas vecinas armó una tabla sobre dos caballetes y encima una caja de cartón con una muñeca de pelo rubio. Además, encendieron cuatro velas en candeleros altos y pusieron flores alrededor. La gente no tardó en acudir. Viejas desesperadas, chicos atónitos, peones que se quitaban con respeto el casco de corcho, desfilaban ante la caja y repetían: "Mi sentido pésame, General". Éste, muy compungido, los recibía junto a la cabecera, las manos cruzadas sobre el vientre, como mujer encinta. Alargaba la derecha para estrechar la mano que le tendían y contestaba con entereza y resignación: "Era el destino. Se ha hecho todo lo humanamente posible". Una alcancía de lata recibía la cuota de dos pesos y a muchos no les bastó venir una sola vez.
¿Qué suerte de hombre (me pregunto) ideó y ejecutó esa fúnebre farsa? ¿Un fanático, un triste, un alucinado o un impostor y un cínico? ¿Creía ser Perón al representar su doliente papel de viudo macabro? La historia es increíble pero ocurrió y acaso no una vez sino muchas, con distintos actores y con diferencias locales. En ella está la cifra perfecta de una época irreal y es como el reflejo de un sueño o como aquel drama en el drama, que se ve en Hamlet. El enlutado no era Perón y la muñeca rubia no era la mujer Eva Duarte, pero tampoco Perón era Perón ni Eva era Eva sino desconocidos o anónimos (cuyo nombre secreto y cuyo rostro verdadero ignoramos) que figuraron, para el crédulo amor de los arrabales, una crasa mitología.

JORGE LUIS BORGES, El Hacedor, Bs. As, Emecé, 1960

3 comentarios:

Edukator dijo...

Gorila y bien escrito ¿Si alguien roba comida y después da la vida que hacer?

muela rota dijo...

"...que figuraron, para el crédulo amor de los arrabales, una crasa mitología..."
borges disfrutó de cada tripiezo del movimiento, pensó que con el golpe y el exilio se había acabado el peronismo, por eso hablaba de crédulo amor, de crasa mitología. También para esto tuvo poco visión....

Monikucha dijo...

Pero el peronismo siempre vuelve, Muela, aunque algunos digan que lo de los K no es peronismo

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